Cómo empezó todo

SOFÍA Y DANIEl

Sofía y Daniel se conocieron en uno de esos planes que, en teoría, jamás tendrían que haber ocurrido. Ella estaba en Querétaro, él en Guadalajara, y sin la pandemia quizá sus caminos nunca se habrían cruzado. Todo se dio por una cadena de casualidades: un viaje de última hora para Daniel y sus amigos después de un cambio de planes inesperado, una invitación a una reunión casual, y Sofía que fue solo porque su prima y sus amigas de Ciudad de México estaban de visita y quería que se divirtieran.

Entre risas, miradas y conversaciones que fluyeron sin esfuerzo, algo especial comenzó. Al final de la noche, Daniel, con una seguridad que solo da el destino, le dijo a su amigo en común, Santiago, quien los unió casi sin querer, que algún día se casaría con ella.

Al regresar de ese fin de semana, siguieron hablando por Instagram, luego por WhatsApp, hasta que los mensajes ya no fueron suficientes. Un mes después, Daniel viajó a San Carlos para invitarla a comer antes de que Sofía regresara a la escuela, justo cuando la pandemia llegaba a su fin. En Semana Santa volvieron a encontrarse y ahí comenzó oficialmente su historia.

Ese verano, en la playa después de una caminata, Daniel le pidió que fuera su novia. Desde entonces han crecido juntos, se han elegido cada día y han construido un amor firme, alegre y profundo. Hoy, con el mismo entusiasmo de aquel primer encuentro inesperado, Sofía y Daniel están listos para caminar juntos para siempre.